La agricultura latinoamericana enfrenta uno de sus mayores desafíos: producir más alimentos utilizando menos recursos, con suelos cada vez más degradados y bajo condiciones climáticas más extremas.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, una proporción importante de los suelos agrícolas de América Latina presenta algún grado de degradación física, química o biológica, situación que impacta directamente la productividad, la eficiencia en el uso de fertilizantes y la rentabilidad de los cultivos. En este contexto, la composta orgánica se ha convertido en una de las herramientas más importantes para recuperar la salud del suelo y aumentar la productividad agrícola de manera sostenible.
Latinoamérica avanza hacia una agricultura basada en la salud del suelo
América Latina genera aproximadamente 230 millones de toneladas de residuos sólidos al año, de los cuales cerca del 50% corresponde a materia orgánica aprovechable para la producción de composta y biofertilizantes.
Esta disponibilidad de materia prima ha impulsado el crecimiento de programas de compostaje en toda la región. Actualmente, más de 180 ciudades latinoamericanas operan plantas de compostaje y valorización de residuos orgánicos, promoviendo la producción de enmiendas orgánicas para uso agrícola.
Entre los países con mayor desarrollo en aprovechamiento de residuos orgánicos destacan:
- Brasil, líder regional por escala agrícola y proyectos de compostaje urbano e industrial.
- Chile, pionero en políticas de economía circular y valorización de residuos.
- Costa Rica y Uruguay, reconocidos por sus políticas ambientales y sostenibilidad.
- México, con una creciente demanda de insumos orgánicos para agricultura comercial y exportación.
México: uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento
México ocupa una posición estratégica dentro de América Latina debido a la combinación de tres factores:
- Una superficie agrícola superior a 20 millones de hectáreas.
- Una creciente producción de cultivos orientados a exportación.
- Un mercado orgánico en expansión.
Tan solo en producción orgánica certificada, México reportó más de 54 mil hectáreas cultivadas bajo manejo orgánico en 2023, manteniendo una tendencia de crecimiento sostenida.
México también es un actor relevante en la producción de:
- Café orgánico
- Aguacate orgánico
- Mango orgánico
- Miel orgánica
- Hierbas aromáticas y hortalizas de exportación
Esta tendencia está impulsando una mayor adopción de productos que ayuden a incrementar la materia orgánica del suelo y reducir la dependencia de fertilizantes exclusivamente químicos.
La nueva métrica agrícola: materia orgánica en el suelo
Durante décadas, muchos sistemas agrícolas se enfocaron exclusivamente en suministrar nutrientes. Hoy, los productores más competitivos monitorean un indicador distinto: el porcentaje de materia orgánica.
¿Por qué? Porque la materia orgánica es el componente que determina la capacidad del suelo para retener agua, almacenar nutrientes, favorecer la actividad microbiológica, reducir la compactación, mejorar el desarrollo radicular e incrementar la eficiencia de los fertilizantes aplicados.
El futuro de la agricultura se construye desde el suelo
La agricultura de alto desempeño ya no se mide únicamente por toneladas cosechadas. Se mide también por la capacidad de mantener la productividad año tras año sin comprometer los recursos que la hacen posible.
En un escenario donde el agua es cada vez más valiosa, los fertilizantes más costosos y la sostenibilidad más importante para los mercados internacionales, la composta orgánica se ha convertido en una herramienta estratégica para construir sistemas agrícolas más rentables y resilientes.
Freya: transformar residuos orgánicos en productividad agrícola
En Freya entendemos que la composta no es simplemente materia orgánica procesada. Es una solución diseñada para ayudar a los productores a recuperar la salud de sus suelos, optimizar el aprovechamiento de nutrientes y fortalecer el potencial productivo de cada hectárea.
A través de procesos controlados y una visión basada en economía circular, convertimos residuos orgánicos en un recurso agrícola de alto valor capaz de mejorar la estructura del suelo, incrementar la actividad microbiológica y contribuir a una agricultura más eficiente y sostenible.
Jorge Moreyra